Luego de dos años de su aprobación, la ley 2381 de 2024 está en su punto más cercano de tener el peso reformista que le imprimió en su momento el presidente Gustavo Petro, y que fue saboteada por el magistrado de la Corte Constitucional Jorge Enrique Ibañez Najar.
Pese al deseo retardatario del presidente de la Corte, la Sala Plena de esta corporación tuvo en sus manos una decisión histórica, que supo llevar adelante pese al amplio deseo de la extrema derecha por impedir una ambiciosa reforma al privativo modelo de las pensiones, que dejó en finales de siglo XX e inicios del XXI, al menos 3 millones de adultos mayores sin derecho a pensionarse, y que tuvieron que ser atendidos por la gestión de Petro a través del bono solidario.