Por Dr. Polito

Ahora sí, se quedó con su alias para la eternidad. Después de hacer lo que hizo, no hay ni habrá alternativa para ‘Fico’.

De ser la resentida, mediocre y triste figurilla de la política parroquial de su ciudad, pasó a convertirse en un “acusetas panderetas, calzoncillos de bayeta”. Así se les dice en las escuelas a los sapos.

En la delincuencia, con la que dicen que, mediante uno de sus secretarios, pactó durante su anterior paso por el Gobierno local, también se les dice así a los chivatos, es decir, a quienes tienen por oficio la deslealtad, en fin, la traición: sapos.

Solo que, esta vez, ‘Fico’ no acudió a las autoridades nacionales, sino al Gobierno de Estados Unidos, al que, de paso, sin caer en la cuenta, señaló de incapaz, de ignorante.

No traicionó, porque él y su acusado andan en mundos diferentes, muy diferentes.

Pobre. Pobre ‘Fico’. Morirá amargado, obseso, alienado mentalmente por la golpiza que le dio Gustavo Petro durante un debate de candidatos presidenciales junto con Sergio Fajardo.

Desde antes, incluso, ‘Fico’ odia a Petro. Ahora, más, porque el cordobés llegó a donde él ha querido llegar y no ha podido. Ni podrá.

La presidencia de Colombia será para cualquiera, menos para ‘Fico’, y él lo sabe. Por eso, su odio visceral contra Petro, su andar de correveidile irredento, su actitud permanente de desprestigiar a quien no esté con él, sea delincuente o no.

Pobre. Pobre ‘Fico’. Será un simple segundón para siempre. No pasará de ser teniente, y él lo sabe. Su cacumen no le da para más, pero eso no lo sabe. No está en capacidad de comprenderlo.

Contarles a los gringos que, en busca de la paz total que prometió Petro, la Fiscalía General de la nación apartó de la Justicia a varios delincuentes presos, que siguen recluidos pero que pueden ayudarle al Gobierno Nacional a lograr los objetivos pacificadores, fue para ‘Fico’ motivo suficiente para asumir el papel de acusetas.

Como si en Estados Unidos no supieran, antes que él, de la acción de Petro y del Congreso, y de la Fiscalía; como si fueran tan estúpidos como él, para ignorar lo que ocurre en Latinoamérica, y en especial en Colombia, país clave para su política.

Pobre. Pobre ‘Fico’. Hasta su facha le impide ir más allá de donde le han permitido ir.

En Sabaneta saben que existe, pero más allá, no. Y, en La Gabriela, al norte, comenzaron a saber de él por las noticias de su sapería.

Esa es la razón por la cual ríen a carcajadas. No les queda claro porqué un alcalde tiene que acudir a los gobiernos extranjeros para informarles de lo que hace su presidente.

A menos que pretenda ganar méritos inalcanzables de otra manera. O negociar algo, la limpieza de su currículum como alcalde en 2015, por ejemplo… Si hay algo más, nadie sabe qué es.

Es tan obtuso que, a pesar de las explicaciones de la Fiscalía, insiste en señalar a Petro. Es su obsesión. Su razón de existir.

Pobre. Pobre ‘Fico’. Si hasta su partido Creemos desapareció jurídicamente en la pasada elección, porque no alcanzó el umbral fijado por la Registraduría Nacional del Estado Civil. No por Petro, como muy seguramente esté pensando ‘Fico’.

No perdió a su partido por la sapería. Pero, quizás, sí, por un castigo anticipado. Es que eso de postular a la hermana al Senado y financiarla con recursos (no siempre dinero) del Estado, como denunciaron algunos, también se paga.

Como se paga inventar atentados con drones, que desmienten las autoridades encargadas de la seguridad del país…

Y, si no se aparta a tiempo, en las mismas va a terminar el gobernador Andrés Julián Rendón, con quien ‘Fico’ anda de aquí para allá, ida y vuelta. Andan siempre tan juntos y compinchados, que parecen una versión grotesca de Tola y Maruja…

¡Ay!, ‘Fico’, ‘Fico’... Pobrecito.

Por Dr. Polito

Caracol Televisión piensa pasar agachado en el escándalo de acoso sexual por el que despidió a dos de sus empleados.

Es la actitud de los poderosos que, por pretender salir del paso sin mojarse, arrojan bajo el más mullido de sus tapetes a quien sea,  para intentar desviar la atención de sus grandes pecados.

Porque, mientras más poderosos son, más grandes son sus faltas y, obvio, más infames son sus sacadas de culo.

Y la razón tiene que ver con que podrían estar jugándose la posibilidad de continuar explotando recursos del Estado, como lo son las frecuencias de televisión.

Al fin y al cabo, si los jueces y la Fiscalía se deciden, por fin, a hacer lo suyo, tendrían que concluir en que el canal es cómplice de las conductas delictivas de sus empleados, por tolerarlas y no aplicar ni freno ni sanciones, ni actuar…

El acoso sexual es un delito, y más grave, si quien lo ejerce es un superior jerárquico o alguien con importante nivel de influencia dentro de una empresa.

Pero, que quede claro: es un delito. Un delito muy grave, que genera muchas consecuencias. Las mismas que Caracol Televisión aspira a que no le afecten, en un episodio que el canal desea que nadie recuerde en pocos días.

Pero, testimonios como el siguiente, que relaciona hechos de 2023, tienen que impedir que la empresa televisiva eluda sus responsabilidades.

Es un testimonio no desmentido, luego se puede considerar que es válido para toda acción jurídica.

Fue publicado en redes sociales, y acogido por el sitio digital Infobae.

“Me callé por mucho tiempo, pero le conté a mi amiga, a la que entró conmigo a digital y me dijo: ‘A mí también me pasó, el man hace un tiempo me mordió, me cogió una teta’... le conté a mi jefe de ese momento y me dijo: ‘Esto no puede pasar, hay que denunciar’. Y le dije: ‘No, me da mucho miedo cerrarme las puertas. Tú sabes que yo quiero entrar a noticias’... Denuncié, con mi amiga fuimos al piso que están todas las directivas, les contamos todo lo que sucedió, nos dijeron: ‘No es la primera vez que pasa esto con este señor, vamos a hablar con él, esto no puede pasar, por más que sean estrellas, aquí no hay estrellas en Caracol, aquí se va a tomar mano dura. Vamos a hablar con él, le vamos a poner un ultimátum, que si esto vuelve a pasar, sale de acá’...“, indicó.

¿Cómo es eso de que si vuelve a pasar?

El denunciado, no se sabe con claridad quien fue, si Jorge Alfredo Vargas Angulo, 59, el presentador estrella de las noticias del canal, o el comentarista deportivo Ricardo Orrego Arboleda, 51 (ambos trabajan para Blu Radio), cometió una conducta que le valió salir directo para la Fiscalía, en manos de la Policía.

Pero, no. El canal toleró el acoso y lo olvidó todo, hasta estos días, en que las denuncias públicas de reporteras abusadas lo pusieron entre la espada y la pared.

Desde luego, prescindió de dos personajes señalados de abusar de las reporteras y aspirantes a trabajar en la empresa, pese a que, al parecer, hay casos que comprometen a otros empleados con poder.

Al tolerar las faltas, constitutivas de delito, Caracol TV se hizo cómplice. Que no quede duda alguna. Es decir, los responsables de administrar la empresa se convirtieron en delincuentes y siguieron manejando recursos del Estado, que le arrendó a Caracol (como a todas las empresas comerciales de radio y televisión privadas), unas frecuencias que son de su exclusiva propiedad.

¿Será que la Fiscalía se atreverá a sancionar el silencio de Caracol Televisión y su complicidad con conductas delictivas?

La verdad, hay dudas, muchas dudas de que la fiscal se atreva.

Ser fiscal es la mejor oportunidad de generar acreencias, legales o ilegales, como esta, que algún día serán pagadas; son inversiones a futuro que pueden dejar beneficios inimaginables, en especial si los beneficiados son Don Dinero y su Poder.

Afirmar que en Caracol Televisión no hay estrellas, como algún directivo le argumentó a una reportera que denunció a un astro, no significa nada, si el denunciado sigue en el firmamento del canal, apretando tetas, besando a la fuerza, mordiendo (y quién sabe qué más) a las aprendices y a las recién llegadas, que, ante la aureola de poder del abusador, prefieren someterse.

¿Será que el presidente Gustavo Petro habrá tenido tiempo de reflexionar sobre lo que hacen contratistas del Estado, como Caracol Televisión, de asumir para sí la complicidad con el delito, en vez de actuar y sancionar, aunque a quien haya que apagar sea la estrella más rutilante de su firmamento?

Esperemos a que se entere, pese al ajetreo que enfrenta.

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