Aquí, lo vituperan, lo ofenden de la peor manera y le critican hasta por su cabello revuelto.
En otras partes, por ejemplo Guatemala, lo llenan de elogios y lo despiden con ovaciones.
La razón, aquí, es la lucha sin cuartel que el presidente Gustavo Petro libra contra los políticos corruptos y sus alianzas con mafias de toda clase.



